lunes, 14 de mayo de 2012

El Negocio del Hambre y la Soberanía Alimentaria


A especulación con los alimentos es tan vieja como la propia agricultura, pero su atractivo como instrumento de lucro se disparó en la década pasada al descubrirse como una oportunidad de inversión única. La rentabilidad está asegurada porque la demanda mundial, en línea con la aumento de la población y el mayor poder adquisitivo de los países emergentes, garantiza su crecimiento de forma consistente. Esta rentabilidad resulta proporcionalmente opuesta a los intereses de la casi totalidad de la población mundial. Susan George, en su libro “Cómo muere la otra mitad del mundo” afirma que el problema más grave del hambre, es el control ejercido por aquellos que poseen el poder económico de los alimentos.
…Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan. Es más libre el dinero que la gente. La gente está al servicio de las cosas. - Eduardo Galeano

Un pequeño homenaje a un visionario

Vincent Labeyrie (1924-2008), investigador y humanista francés quien marco en la Europa de la segunda mitad del siglo XX uno de los hitos más importantes, al darle a la ecología, un enfoque político. Ya para 1975 como visionario, previo los problemas que el desarrollo de los agrocombustibles acarrearían y en una de sus conferencias denunciaba: "No podemos dejar que los estómagos famélicos de los niños del tercer mundo, pasasen luego de los motores de los automóviles de los países desarrollados". Luego afirmaba que: “de las catástrofes del cambio climático, no se podía culpar a la ciencia de ella, ya que el análisis era necesario hacerlo siempre desde lo político, es decir desde el sistema económico e ideológico dominante, comparándolo con el único verdaderamente existente sobre el planeta La Tierra, ese de la Economía de la Naturaleza”. En ello no se equivoco el maestro y hoy la realidad de los hechos le da la razón.

Con la comida no se juega, la historia detrás de la crisis

La especulación con los alimentos es tan vieja como la propia agricultura, pero su atractivo como instrumento de lucro se disparó en la década pasada al descubrirse como una oportunidad de inversión única. La rentabilidad está asegurada porque la demanda mundial, en línea con la aumento de la población y el mayor poder adquisitivo de los países emergentes, garantiza su crecimiento de forma consistente. "No hay prácticamente otro producto en el que invertir en estos momentos cuya demanda real sea tan clara, es decir, que tenga tan buenos fundamentales" (Carreño, 2011).

Esta rentabilidad resulta proporcionalmente opuesta a los intereses de la casi totalidad de la población mundial. Hoy día, nos enfrentamos a una Crisis Alimentaria Mundial cuyas razones son más complejas que un problema de producción o de sobrepoblación.

Para develar un poco estas razones debemos contar la historia detrás de esta crisis.

Comenzaremos dando una lectura desde la Bolsa de valores de New York, más conocida como “Wall Street”. Durante los años 2001 y 2002, después de la explosión de la burbuja financiera en el sector de las telecomunicaciones, los capitales se dirigieron hacia los mercados inmobiliarios, que como “daño colateral” dejó sin techo a millones de familias en los EEUU, que hoy deambulan sin vivienda por las calles con el lema: “homeless revolution” A continuación, cuando la burbuja de los mercados inmobiliarios explotó, estos se desplazaron nuevamente, esta vez hacia los mercados de materias primas, esencialmente el petróleo y los productos de la agricultura provocando así una demanda artificial y una violenta subida de los precios de los alimentos. Mientras que en 2003 se invirtieron 13 mil millones de dólares en materias primas en la bolsa de los Estados Unidos, en 2008 esta cantidad llegó a los 260 mil millones.

Los actores

Los causantes de esta especulación tienen nombre propio, los Fondos de Alto Riesgo, los Grandes Bancos de Inversión y los Fondos de Pensiones estudian variables como el clima, la demanda y las cosechas y en base a ello deciden que producto es susceptible de escasear y por ende subir su precio y es allí donde apuestan por un precio y adquieren opciones de compra «futuros» varios meses antes de la producción ver la luz. Con esto causan que el mercado vaya a la alza al comprar en una sola transacción miles de toneladas de un producto disparando así su precio; y es allí donde ejecutan sus opciones de compra al precio establecido meses atrás que es lógicamente mucho menor al precio actual, finalmente venden al precio del mercado, precio que es superior al que pagaron por las opciones de compra, quedándose obviamente con la diferencia. Es decir, que compran las cosechas de los próximos meses, no para adquirir productos agrícolas, sino para ganar dinero en la reventa posterior, y así obtener una mayor ganancia. El capital de la plusvalía ficticia cobra identidad, se establecen ganancias con los productos del suelo que aun no se han sembrado, pero que ya están vendidos; es el neoliberalismo en acción y ganando por adelantado.

Un solo fondo de inversión compró el 7% de la producción mundial en un día Un sólo ‘hedge fund' tiene agarrado por el cuello desde hace meses a todos los productores de chocolate del mundo. El fondo Armajaro, pilotado por un conocido ejecutivo británico, Anthony Ward, apodado como ‘Chocfinger' (dedo de chocolate), compró el pasado julio hasta 240.000 toneladas de cacao, el equivalente al 7% de la producción mundial, en una sola operación. La compra, que se hizo en el mercado Euronext, donde no hay límites sobre este tipo de materia, disparó el precio del cacao hasta sus máximos desde 1977. Las miles de toneladas de cacao siguen acumuladas, según confirmaron fuentes conocedoras de la operación a este periódico, en los almacenes de Hamburgo, Amberes y Ámsterdam. Ward ha apostado por el cacao, ya que uno de sus principales productores, Costa de Marfil, está virtualmente en guerra civil, con lo que escaseará el producto en breve. Según el diario británico ‘The Daily Telegraph', George Soros invierte en este fondo de inversión.

Las consecuencias

Las consecuencias de estas apuestas muy del estilo de un casino podemos verlas en el incremento del precio de los alimentos que subieron un 83% entre 2005 y 2008 según el Banco Mundial, Igualmente la FAO maneja cifras de aumento del 45% para sólo nueve meses del 2008. Finalmente Un índice similar maneja la influyente revista The Economist's.

Tres años después de la crisis financiera y de los alimentos de 2008, los precios de estos últimos están de nuevo aumentando vertiginosamente en los mercados internacionales (Grafico 1).
Los precios locales del maíz subieron abruptamente en varios países durante los últimos tres meses: México 37%, Brasil 15% y Argentina 14%. Esta misma tendencia se observa en otros productos agrícolas como el trigo, el cacao y el azúcar blanco.

La sobreproducción

En respuesta a esta alza de precios, la producción mundial de cereales alcanzó en 2008 un máximo histórico de 2.286 millones de toneladas producidas, lo suficiente para satisfacer las necesidades anuales previstas y para permitir una modesta reposición de las existencias mundiales. Esta tendencia de alta producción se mantiene hasta el día de hoy (ver Tabla1).
Bajo esta lógica productiva queda una inquietud grande sobre los problemas de hambre en el mundo, ya que la producción no parece ser el limitante sino la distribución inequitativa de esta producción. Si hacemos un pequeño ejercicio matemático encontramos que en el año 2008 el mundo produjo 2285 millones de toneladas de cereales que si dividiéramos de manera igualitaria a los cerca de 7000 millones de habitantes del planeta obtendríamos que cada ser humano contaría a su disposición con 326 kilogramos al año; lo que representa unos 0,846 kilogramos por persona al día. Develándose así, que el problema del hambre en el mundo no es un problema de producción sino de distribución. Según afirmaciones de Jossette Sheeran, la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, dice que hoy día “Estamos viendo más gente con hambre que antes. Hay comida en los estantes pero la gente no tiene con qué pagar”.

La FAO calculó que la agricultura en los países en desarrollo necesita una inversión anual de 30.000 millones de dólares para ayudar a los agricultores. Tal nivel de inversión es necesario para alcanzar la meta de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, para reducir el número de hambrientos a la mitad para el 2015. La cantidad es baja si se compara con los 365.000 millones dólares gastados en 2007 en apoyo de la agricultura en los países ricos, los 1,340 billones dólares gastados cada año en el mundo en armamentos y los 17,000 billones de dólares movilizados en poco tiempo en 2008– 2009 para apuntalar el sector financiero.

La Mujer y El Hambre, desmantelando la Soberanía Alimentaria

No hay suficientes recursos –se nos ha dicho– para superar la pobreza, pero sobran los recursos para satisfacer necesidades superficiales. Qué pasa si dividimos esos 17 trillones de dólares por los 30.000 millones de dólares anuales que la FAO estima con los cuales se superaría el hambre en el mundo, Si se hace esa simple división, el resultado que se obtendrá será 566,7 años de un mundo sin hambre…. ¿Dónde estaba esa plata? ¿Quién la tenia? ¿Si siempre nos han dicho que no alcanza? Y de repente casi de la noche a la mañana hay más de medio milenio de un mundo sin hambre y sin pobreza. Difícilmente puede concebirse una realidad más obscena que esa, más repugnante. Y esto, evidentemente es la decepción más profunda que uno puede tener con quienes tienen influencias de dirigir el mundo en el cual estamos… simplemente repugna (Maxneef, 2009).

Las cifras del Hambre

A nivel mundial, el 75% de los pobres vive en zonas rurales y la mayor parte depende de los cultivos para su subsistencia (FAO, 2011). Actualmente con un incremento estimado de 105 millones de hambrientos en 2009, hay ahora 1020 millones de malnutridos en el mundo, lo que significa que casi una sexta parte de la humanidad padece hambre. El tercer mundo nos muestra que el número de hambrientos —quienes consumen menos de 1.800 calorías diarias— es de 642 millones en Asia y el Pacífico y 265 millones en el África subsahariana. En América Latina y el Caribe se registraron 53 millones de personas con hambre, un aumento del 12,8% con respecto al año 2010.

La Mujer y El Hambre

La crisis alimentaria tiene un rostro especialmente femenino: siete de cada diez de las personas con hambre son mujeres y niñas. Esto representa según el Fondo de las Naciones Unidas para las Mujeres (UNIFEM), el 70% de los hambrientos del mundo. De Hecho, dos de cada tres mujeres en el mundo podrían estar en riesgo de sufrir hambre. Y como si esta cifra ya de por sí, no fuera absurda, las mujeres constituyen actualmente el 60% del total de los 550 millones de trabajadores y trabajadoras pobres del mundo; además de representar la mayoría de los trabajadores a tiempo parcial y del sector informal. Finalmente si comparamos las cifras anteriores con el hecho que las mujeres aportan el 70% de la producción alimenticia mundial, vemos que las campesinas sólo poseen el 1% de la propiedad y tenencia de las tierras del mundo.

Causas y consecuencias de jugar con la comida

La causa del alza en el precio de los alimentos se debe a una combinación de cinco factores:
1. El precio alto del petróleo

2. La expansión de los agrocombustibles

3. La producción de carne de animales a partir de granos
4. Cosechas fallidas debido al mal clima
5. La especulación en los precios de los alimentos


Los precios agrarios en los mercados internacionales pueden volver a bajar brutalmente en cualquier momento, ya que, como se ha visto, están esencialmente ligados a los mecanismos bursátiles y a la especulación. La burbuja especulativa en los mercados agrarios puede explotar en cualquier momento. Tanto las subidas como las bajadas brutales de los precios agrarios tienen dramáticas consecuencias para los campesinos y para los consumidores.

Sin ser demagogos queda claro que existe suficiente alimento para dar de comer a toda la población mundial y todas las pretendidas soluciones basadas en el aumento de los rendimientos de la producción agrícola mediante el mayor uso de abonos o de transgénicos para «dar de comer a la población» no son más que engañosas excusas para promover un modelo productivo que incremente el poder de las industrias agroquímicas.

Es necesario tomar medidas para hacer frente a estas situaciones. Resumiendo la Crisis: Susan George, en su libro “Cómo muere la otra mitad del mundo” afirma que el problema más grave del hambre, es el control ejercido por aquellos que poseen el poder económico de los alimentos.

La miopía del Sistema de producción impuesto en el mundo actual no le interesa comprender los beneficios económicos de la erradicación del hambre. Si dicha situación se juzga desde el punto de vista moral ello parecería criminal, pero desde un punto de vista económico, muestra que la producción alimentaria de los países desarrollados está ligada solamente a una demanda solvente y no a las necesidades de los seres humanos.

Desmantelamiento de la Soberanía Alimentaria

En esta súbita subida de los precios agrarios en los mercados mundiales, Colombia y muchos países se encontraron desabastecidos, ya que para alimentar a sus poblaciones habían abandonado su producción nacional y aumentado su dependencia de importaciones agrarias durante los años 80 y 90. Durante los dos últimos decenios, El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y luego la Organización Mundial del Comercio (OMC), han obligado poco a poco a todos los países a desmantelar todas las herramientas de política pública que permitían mantener una producción alimentaria capaz de cubrir las necesidades de las poblaciones. Los países se han visto empujados a producir para la exportación y a abandonar la producción alimentaria local.

Colombia

En el caso de Colombia el 40,8 por ciento de los hogares está en estado de inseguridad por falta de alimentos. El dato se establece a través de preguntas a las familias como si en el último mes faltó el dinero para comprar comida o si alguien en la casa dejó de comer por falta de alimentos (Ensin, 2009).

En Colombia viven 20 millones de personas en la línea de pobreza y 8 millones en la indigencia.
Alrededor de 500 mil niños colombianos (13% de la población infantil), sufren de desnutrición crónica, según lo indica un informe del Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico (Cede) de la Universidad de los Andes (Para entender lo grave de la situación sirve aclarar que el desarrollo de un ser humano se da en sus tres primeros años de vida). En la tierra del fríjol, el maíz, la papa y la caña de azúcar, cada vez hay menos brazos para sembrar y más bocas para consumir.

Estudios de 2007 de la Gobernación de Antioquia señalan que la línea de pobreza en la región se ubica en 54,9 por ciento, y la de pobreza absoluta en 19 por ciento. Es decir, que de los 5.700.000 habitantes que tiene el departamento, más de la mitad presenta serias dificultades para acceder a los alimentos básicos que proporcionan los requerimientos de nutrientes y energéticos necesarios para un buen desarrollo. Dicha situación se agrava en los niveles 1 y 2 del Sisbén, donde existe mayor prevalencia de desnutrición crónica y aguda en los niños.

Soberanía Alimentaria: Un mundo Mejor sí es Posible

El alimento es un DERECHO, no sólo una mercancía. Lo afirman así:
• La Declaración Universal de los Derechos Humanos, 1948.

• El Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, 1966.

• La Conferencia Mundial de la Alimentación, 1974.
• El Pacto Mundial de Seguridad Alimentaria, 1945.
• La Conferencia Internacional sobre Nutrición, 1992.
• La Declaración del Foro Mundial sobre la Soberanía Alimentaria, 1996.


La comida no es global, la comida es local. Vinculada a unas ciertas semillas, a un modelo de producción y a una cultura. La identidad de un pueblo es su comida y la gestión de sus tierras.

Basados en esta premisa, encontramos que la Soberanía Alimentaria es el derecho de los pueblos a los alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica. Se trata del derecho de los pueblos a decidir el propio sistema de alimentación y producción. Esto coloca a quienes producen, distribuyen y consumen alimentos en el centro de los sistemas y de las políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas. El concepto de Soberanía Alimentaria fue la definición lanzada por Vía Campesina en la reunión alterna al momento en que se daba la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996 en Roma en la FAO, en este Foro Mundial paralelo se acuña un concepto que involucra el concepto de Soberanía. Es bueno recordar que en la Cumbre Mundial de la Alimentación se hablaba de Seguridad Alimentaria, que es la que existe cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y para llevar una vida activa.

Por el contrario la Soberanía Alimentaria se define como la facultad de cada Estado para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a sus objetivos de desarrollo sostenible y de seguridad alimentaria. Ello implica la protección del mercado doméstico contra los productos excedentarios que se venden más baratos en mercados internacionales y contra las prácticas del “dumping” (venta por debajo de los costos de producción).


En la definición de seguridad alimentaria no se mencionan las responsabilidades de los actores y se centran en la disponibilidad de los alimentos y el acceso a los mismos, ya sea por la producción y la compra en el mercado. Es una definición que enfatiza lo técnico (Revolución Verde), la relación de los factores sin un contexto en particular, dejando su interpretación a cada país.

La Soberanía Alimentaria ubica al Estado como responsable y destaca el rol de las políticas públicas para el logro de la seguridad alimentaria. Introduce el concepto de desarrollo sostenible incluyendo los conceptos básicos de seguridad en cuestión. Por último la FAO en la cumbre de 1996 en su concepción de seguridad alimentaria no hace propuestas de políticas específicas que tengan que ver con el logro de ella. Enfatiza que hay grupos vulnerables en cada país y reconoce a las mujeres en el centro de la seguridad alimentaria; especialmente como protectora y responsable de la alimentación familiar.

Mientras que la Soberanía Alimentaria establece relaciones con temas como la reforma agraria, el control del territorio, los mercados locales, la biodiversidad, la autonomía, la cooperación, la deuda, la salud y otros relacionados con la capacidad de producir alimentos localmente. En ese sentido, es una definición más amplia y sin la miopía de Sistema Económico Capitalista, es una mirada desde la Economía de la Naturaleza y como esta forma parte de la sostenibilidad de Sistema.

Punto de Quiebre

Vivimos un momento sin precedentes en la historia de la humanidad, con una emergencia conjugada en tres crisis: La crisis Energética, La crisis Alimentaria y la crisis Climática. Ahora, el modelo productivo agroecológico, diversificado y ahorrador de insumos, se coloca claramente en oposición al modelo dominante, controlado por el agro negocio en el que se utilizan fuertemente las energías fósiles. Conceptualmente la Agroecología no es nada más que la agronomía de los años 40/50 del siglo pasado, con la incorporación de los extraordinarios avances científicos y sociales de los últimos 60 años. La agronomía convencional hoy enseñada en las escuelas, salvo honrosas excepciones, abandono las técnicas de respeto a la naturaleza y a partir de la revolución verde paso a ser en la práctica, un brazo de las industrias de agrotóxicos, fertilizantes de síntesis química y de otros insumos y maquinas sin ninguna preocupación social o ambiental.
La Agroecología hoy en día se ha transformado en la estrategia clave de la producción campesina latinoamericana. Existen en el mundo más de 30 millones de hectáreas manejadas con sistemas agroecológicos y los resultados son espectaculares. Por ejemplo, en zonas marginales con suelos y climas malos, y donde más se concentra la pobreza rural, se ha logrado incrementar producción de cultivos alimenticios en más de 100%. ¿Queremos seguir con una agricultura que es dependiente y orientada a la agroexportación? ¿O el pueblo quiere una agricultura más familiar, biodiversa, que produce para los mercados locales alimentos sanos y baratos? ¿No sería mejor una agricultura de pequeña y mediana escala, soberanamente independiente de multinacionales y de insumos químicos/transgénicos caros y ambientalmente peligrosos?

Semillas robadas

¿Una bóveda de semillas en el Ártico? La Bóveda Global de Semillas de Svalbard tiene capacidad para almacenar 4,5 millones de muestras de diferentes semillas, cada muestra contiene en promedio 500 semillas. Guardan más de 7000 especies de plantas que históricamente han sido usadas en la dieta humana. Los patrocinadores de esta iniciativa son el Gobierno Noruego y The Global Crop Diversity Trust (conformada por Bill & Melinda Gates Foundation, Rockefeller Foundation, Monsanto y Syngenta). Bajo esta iniciativa en apariencia altruista se encuentra en juego la soberanía alimentaria y cultural de la humanidad, ya que la posibilidad de que estas semillas sean clonadas, genéticamente modificadas y patentadas, llevan a la apropiación de los patrocinadores de dicha bóveda de los futuros alimentos del mundo. Ante semejante amenaza la única alternativa viable es que los campesinos del mundo coleccionen sus propias semillas y constituyan bancos de vida, como parte de la soberanía alimentaria de sus pueblos.
Los problemas de las familias campesinas no quedaran resueltos por ningún organismo internacional, de las grandes reuniones y convenios sólo queda las fotos de los gobernantes asistentes, pero los problemas de las familias campesinas quedan sin resolver, es a nuestros propios campesinos los que finalmente acuerdan los mecanismos organizativos para tratar de resolver sus propias problemáticas. www.ecoportal.net

Lilliam Eugenia Gómez Álvarez Ph.D. Ecología y Etología I. A.
Alejandro Henao Salazar Biólogo, aspirante a Maestría Universidad Federal de São Carlos
Bibliografía:

BANCO MUNDIAL, 2011. Crisis Precios de los Alimentos.


Carreño, B. 2011. El hambre de las ganancias infla el precio de la comida. Periodico en línea publico.es. 



LA VIA CAMPESINA, 2008. Las luchas del campesinado en el mundo.


Max-neef, Manfred. 2009. El mundo en rumbo de colisión. Conferencia dada en la Universidad Internacional de Andalucia.




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